NEHEMIAS

Estudio Biblico: “El significado de las Puertas Destruidas – La Restauracion Total – Por Pastora Liliana Spetrilli

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mapa puertas

En el libro de Nehemías este varón de Dios vuelve de la cautividad a Jerusalén para reconstruir la muralla fortificada y sus puertas que habían sido destruidas cuando el pueblo de Judá fue llevado prisionero a Babilonia.
El primer paso que da Nehemías es hacer una recorrida a caballo por la ciudad destruida en la soledad de la noche, Este muro casi destruido tenía diez puertas con sus cerrojos, que habían sido quemadas. Rodeaba la ciudad de Jerusalén. Por lo tanto, entre puerta y puerta había una distancia de varios kilómetros. El muro debía ser restaurado a lo alto y a lo ancho y volver a hacer las puertas con sus cerrojos colocándolas nuevamente.
Todo esto es la observación de los hechos, pero quiero interpretar lo que significa para un creyente: Restauración. Restaurar significa volver a ser lo que era en su principio.
Los que volvieron a la tierra después de setenta años de cautiverio venían con una profunda necesidad: volver a ser lo que Dios quiso que fueran desde un principio. Y COMENZARON, COMO ADVERTIMOS, POR EL CORAZON DE LAS COSAS. Trabajando desde adentro hacia afuera. No comenzaron levantando los muros, ni tampoco edificando el templo. Primeramente edificaron el Altar de Dios. No había otro modo para encontrar de nuevo la comunión original-. Hay muchos fracasos y pecados para dejar atrás. Hoy necesitamos también una restauración, Hay muchos altares caídos y debilitados, muchas murallas derribadas. Recorramos nuestro templo interior. ¿Esta allí el fuego del Espíritu Santo? ¿Cómo hacer para acarrear fuera los escombros? ¿Cómo están las defensas? Todo debe comenzar con el verdadero arrepentimiento y el perdón de Dios, no importa cuanto tiempo pasó desde que aceptaste a Jesucristo como tu Salvador personal.
De esta manera volverá a reverdecer nuestro espíritu convirtiéndonos en una morada preparada para Dios.
Comencemos por la Puerta de las Ovejas, la que servía para que entrasen los animales para sacrificios. Nosotros tenemos el sacrificio del Cordero de Dios sin pecado que murió en la cruz por nosotros, llevando EL en esa cruz todos los pecados del mundo y todas nuestras enfermedades.
Nuestro primer sacrificio es crucificar el ego. Dios resiste a los soberbios y da gracia a los humildes. No podemos salvarnos a nosotros mismos sino matamos el orgullo.
La Puerta del Pescado. Los peces tienen mucho que ver con el andar de Cristo en esta tierra. El le dice a Pedro que debía ser pescador de almas. Nosotros también somos sus discípulos y echamos nuestras redes de amor, de consolación y somos la luz del mundo para los que estén en tinieblas hablando de la resurrección de Cristo y su poder salvador, sanador y restaurador.
La Puerta Vieja. Es la puerta de la única verdad desde antes de la fundación del mundo. Yo soy el camino la verdad y la vida, y nadie viene al Padre sino es por mí. (Juan 14:6) La Puerta de la Verdad antigua, la única en la que debemos apoyarnos. Entrar y salir por El. Jesús es la Puerta.
La Puerta del Muladar. Por ahí se sacaba la basura. Debemos mantener nuestra alma y corazón limpios, sin pecado, perfeccionándonos en la santidad y el temor de Dios. El pecado oculto produce enfermedad. Recordemos en el capítulo 7 del libro de Josué. Este había ordenado a su pueblo que no se quedaran con nada del botín del enemigo, pero Acán escondíó en su tienda un manto babilónico y oro por codicia. La consecuencia fue que todo el pueblo sufrió una gran derrota en Hai muriendo mucha gente por el pecado de un solo hombre. Jehová le dijo a Josué que Acán y toda su familia debían ser destruída por su desobediencia-. Realmente necesitamos arrepentimiento y restaurar el pecado por nosotros mismos y nuestra familia.
La Puerta de la Fuente. Dijo Jesús a la mujer samaritana en Juan 4 “El agua que yo te daré de beber es una fuente que salta para vida eterna. Esta puerta estaba al final del estanque de Siloe, el cual estaba en la ciudad del rey David. Siloe significa el enviado y tiene mucho que ver con el Señor Jesucristo quien fue enviado por el Padre Celestial.
La puerta de las Aguas. Símbolo de la Palabra de Dios. Era la única parte del muro que no tenía que repararse. El Señor dijo “Los cielos y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. La Palabra es el mismo Jesucristo. El es el Verbo hecho Carne. ”En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.” (Juan 1:1)
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La puerta de los Caballos. Por aquí pasaban estos animales con los cuales las personas se dirigían de un lado a otro. También en diversos lugares se los compara con la fuerza. En Apocalipsis a la apertura de cada sello hay cuatro caballos en el capítulo 6. El blanco, salió venciendo para vencer, el bermejo, simboliza la guerra, los conflictos, el negro, significa la escases, el hambre, y el cuarto, el amarillo, la muerte.
La Puerta del Valle. Esta puerta es la puerta del valle de la esperanza. Así dice en Oseas 2:15 cuando le promete a la mujer adúltera, comparada con el pueblo de Israel que si se arrepiente y regenera le dará el valle de Acor, que quiere decir aflicción en extremo, por puerta de esperanza. Y nunca más lo llamará Baalí, amo, sino Ishi, esposo. Esta es la promesa de las Bodas del Cordero, la unión de la Iglesia, la Novia, con el Esposo, Jesús, para toda la eternidad.
La Puerta del Oriente. Esta era la puerta del Amanecer, Se abría y solo se veía el sol cuando se asomaba y llegaba al cenit. Esa puerta es la que necesitamos tener todos abierta en nuestra vida para respirar el aire puro de la gracia de Dios. Un nuevo amanecer es renacer a una vida limpia, sin pecado. Esto ocurre cuando nos arrepentimos y aceptamos a nuestro Señor Jesucristo como Salvador de nuestra vida. Cuando salimos del momento más oscuro, es ahí cuando comienza a brillar la luz de Cristo, nuestro Sol de Justicia.
La Puerta del Juicio. En la Palabra de Dios hay referencias diversas con respecto y justicia están juntos cuando se refieren a Dios. Lo esencial es saber que el Señor Jesucristo es nuestro Juez máximo y solo nos debe importar que el juicio que El nos haga esté de acuerdo a su justicia. No hay otra.
Nuestro Restaurador , el Edificador de su Iglesia, Jesús, está con nosotros Su sangre, su perdón,, su gozosa energía, su amor, sus poderosas manos están extendidas sobre nosotros, los que tenemos la profunda necesidad de su restauración. Por lo tanto, edifiquémonos, levantémonos abriendo la puerta del amanecer todos los días de nuestra vida.
PASTORA LILIANA SPETRILLI